En los hombres adultos, la testosterona comienza a disminuir de forma natural a partir de los 30–35 años, con un descenso progresivo que puede rondar entre el 1 y 2 % anual. En Argentina, este proceso se ve influido no solo por la edad, sino también por factores comunes del estilo de vida moderno como el estrés crónico, el descanso insuficiente, el sedentarismo y una alimentación baja en micronutrientes esenciales. Con el paso del tiempo, esta reducción hormonal puede impactar en la energía, la recuperación, el descanso y el bienestar general, por lo que cada vez más hombres buscan acompañar esta etapa con hábitos saludables y un soporte nutricional adecuado